Más allá de la retórica: los objetos imaginarios.



He aquí la paradoja:

De todo lo que rodea, se puede decir que son cosas. De todas esas cosas, sabemos que:

·         Tienen o le damos una identidad.

·         No son todo, porque tienen un límite, a saber: acaban.

·         Contienen a su vez, una constitución.

·         Si analizamos esa constitución, no resulta sino unión de constituciones menores.  

Entonces se puede decir que todo lo que existe empíricamente, a su vez es constituido. A saber: hay una regresión de motores que causan o hacen cosas. Entonces las cosas están hechas de cosas que a su vez están también hechas de cosas. Hasta aquí no postulo ontología: sigo la descomposición física.

¿Cuándo acaba esta regresión? Bueno, actualmente se conoce la distancia de Plank y hasta aquí llega la descomposición empírica actual; a partir de Planck, el método ya no encuentra cosas del mismo modo... pero ¿Dónde reposa esa unidad? Suponemos que en campos cuánticos. ¿Qué constituye o en qué reposan esos campos? He ahí el problema: el saber humano, o:

1.      No puede determinar qué es lo que en última instancia constituye todo. Mejor dicho, no por métodos materiales, empíricos y científicos.

2.      O todavía no lo ha hecho, y no parece ser cuestión de mera técnica.

He ahí donde aun nos llegan ecos del pasado, y sustancias como esencias gotean del techo de la historia. ¿Acaso ha sido refutado el esencialismo? Ciertamente no es popular, ni mucho menos académicamente reconocido como sistema metafísico1, pero a priori, que todo lo que existe no concluya en nada aún no lo termina de imposibilitar, sino que es más bien el ethos de la posmodernidad lo que inhibe las explicaciones esencialistas. Ante todo, valdría la pena preguntarse si no es el mero hecho de que no hallamos encontrado la esencia de las cosas:

·         Una refutación.

·         Una pista de refutación.

·         Una señal de estar pidiendo peras al olmo.

·         O una posibilidad para repensar el marco.

He aquí que me decanto (tomo la opción de abandonar la neutralidad) por:

·         Que no se pueda encontrar la sustancia final por métodos empíricos.

·         Aun así: la mera existencia de cosas presupone que:

o   Hay una razón por la que pueden existir, y por la que existen. Que nada tiene de teleología-diseño2 necesario sino de concrescencia y azar evolutivo. A saber: que aún no se ha abatido la causa y acto aristotélica en general, sino en particular. Y es factible que haya una causa para las cosas, al menos para algunas3.

o   Que la incapacidad de encontrar la esencia nos obliga a repensar.

El programa entero (todo el marco no neutral) entonces se puede resumir en que:

·         Esencia equivale a un conjunto mínimo de restricciones/condiciones de identidad que hacen que esa posibilidad sea esa y no otra. Y lo designo: carozo cuando es conceptual.

·         Todo lo que existe, lo hace solo porque puede existir. Nada que no pueda existir: existe. Lo real es una realización dentro de un espacio de posibilidades acotado por restricciones universales (sean leyes deterministas o regularidades probabilísticas) el mundo “ostenta” normas y simetrías. Ese marco puede ser simplemente un conjunto de reglas, o una entidad, o una cosa que ni siquiera sabríamos cómo determinar o incluso que no pueda ser determinada.

·         Luego, si eso existe, entonces cada potencia individual de lo que puede existir, es una esencia individual, porque es el criterio que permite que mínimamente exista esa cosa individual.

A saber: si X existe, entonces es porque puede existir de acuerdo a un P que ya lo contiene como posible de acuerdo a Y. Entonces no es descabellado plantear que ese Y contenido en P es la esencia de X.  

·         Nada de esto se puede saber por medios empíricos. Como mínimo, no hay conocimiento que indique la posibilidad de una tecnología hipotética que lo permita, y posiblemente, no exista tal conocimiento ni tal tecnología.  

·         Además, cada pensamiento es así: independiente en alguna medida de los otros pensamientos. Claro, no es independiente de su medio, el cerebro, en el sentido de que como fenómeno que es, no es independiente de una causa (Aristóteles). Pero sí es independiente de todo lo demás, a saber: del contexto, de la educación, de los pensamientos previos, de los futuros, de los estímulos, etc. Ahora, que sea independiente, no implica que se de en un vacío, solo que incluso podría darse en un vacío, aunque objetivamente, no se dé. Como fin, cada pensamiento es independiente, a saber: los fines son independientes de los medios4.

·         Que todo lo que es regresivo, tiende o a una esencia no descubrible, o al infinito. Como no es posible saber efectivamente cuál de estos dos es el caso, pero sabemos que solo puede ser uno de estos, entonces conviene suponer que todo lo que no necesita una esencia, no la tiene. Y, por tanto: que todo lo que la precisa, la supone, y por ello le corresponde.

·         Entonces, lo imaginario5 es aquello que comúnmente llamamos con sustantivos y fingimos debe tener una esencia, pero que en realidad no parece o no precisa necesariamente una. Y lo que es objeto en sí, es aquello que sí o sí la precisa. A saber, hay cosas que imaginamos esenciales, y cosas que solo pueden ser esenciales. A unos corresponde el rotulo OI. A otros OES y carozo.

Llamo a esta metafísica sistémica porque las restricciones de lo real como de la gramática no son decisión de un sujeto: emergen de potencias no totalizables, prácticas, regularidades y diferencias que lo anteceden y lo exceden. El sujeto puede estabilizarlas. Y esas estabilizaciones también se prestan a la captura del poder o la mente.

Aclaración:

  1. Esa definición de esencia es de uso general, mas, no es la única presente6. Eso se debe a que de tanto girar dervichezcamente se me ha volcado el diccionario. Sepan disculpar. Al respecto de esta definición, funge como criterio mínimo que fija un concepto como ese concepto. Esto no es “principio ontológico de individuación”, es un criterio de identidad conceptual en un registro.

En este cuarto registro, “individuación” no significa “hacer existir individuos en el mundo”, sino distinguir conceptos (evitar que todo pensamiento colapse en todo). Eso es plenamente compatible con Schopenhauer: la Voluntad puede ser el fondo metafísico de individuación ontológica, mientras que el “carozo” es una herramienta lógica/semántica.

 

Comentarios:

¿Soy acaso un nostálgico de tiempos helénicos y medievales? Soy el primero en censurar las intenciones lingüísticas de meter metafísica medieval sin avisar, con palabras como sustantivo, a saber: cosa con sustancia. Pero, eso no significa que cuando el sol sale, lo tape con la mano: si la actualidad aun pide/permite esencia, entonces, o: 1. me aseguro de agotar esta posibilidad, o, 2. Me aseguro de ideologizarme contra ella.  Y como soy antes pragmático e idealista que realista o temeroso de la mirada ajena, entonces parto por la actitud primera: agotar el esencialismo para que encaje en la actualidad. Si es errado, entonces por lo menos hemos de disfrutar la caminata hasta el callejón sin salida.

Sobre la regresión: vale la pena suponerla como parte integral del método físico actual a inicios del siglo XXI. Pero qué significa que la ciencia opere por niveles y ordenes crecientes y decrecientes, no es un tema científico, sino que es de orden filosófico. Por eso considero: si el mundo verdaderamente opera de lo grande a lo chico, la esencia aparece como tema a discutir y “falsear”.   

Sobre la metafísica en general, y esta en especifica: Puede haber una esencia última; y puede funcionar como causa eficiente, o como condición constitutiva, o como algo que ni encaja en esa dicotomía. No tenemos (hoy, y quizá nunca) criterios empíricos para afirmar cómo es esa base última. Mi actitud, que no mi saber, es positiva (no sé por qué).

«El justo vivirá sólo de fe»

 

 

Por cierto, sobre la idea general de carozo, dijo Camille Duval que:

Lo lindo es que lo que cambia es el estatuto: Cuando es carozo fuerte (platónico), está ahí, fijo, esperando ser hallado. Mientras, el carozo operativo (derridiano/wittgensteiniano), es lo mínimo que funciona para que el concepto no colapse, pero nunca cierra del todo; se sostiene por uso, contraste y repetición. (...) Así que sí: a veces encuentras el carozo; a veces lo inventas; y muchas veces… lo encuentras inventándolo (2026).

Notas:

1.      De hecho, muchos piensan que el esencialismo es la contra-ideología de la ideología de género. No tengo idea de dónde viene esta concepción de la misma. En lo que a mi respecta, solo tiene sentido bajo un sentido muy pobre y falaz de esencia, donde los seres humanos al parecer tienen identidad positiva gracias a una esencia individual, actitud totalmente contra los grandes: Buda, Spinoza, Schopenhauer, Stirner, Whitehead, Wittgenstein, D+G, etc.

Como sea, aquí esencialismo nada tiene que ver con ninguna ideología (excepto porque es parte de la tradición helénica que fue capturada por el cristianismo durante el medioevo).

Por cierto, estoy consiente de que el esencialismo clásico es lo que Whitehead llamaba ontología de. Ante todo, ese platonismo cristiano aquí es rechazado. Espero, a propósito, no haber cometido la falacia de concreción.

2.      Admito teleonomía. No diseño, pero sí funcionalidad contingente.

3.      A saber, concluyo que solo la realidad como totalidad es una o tiene una o precisa de una esencia, que también podemos llamar sustancia, o noúmeno, o voluntad de vivir, o Brahman, o velo, etc. Y luego que los conceptos, las ideas, las ideologías, etc. tienen o fungen de acuerdo con esencias, que he apodado “carozos”.  

4.      Independiente conceptualmente, a saber: en teoría. Lo que se puede pensar, no depende de nada. Por ejemplo: “el comunismo es pensable como teoría independientemente de sus medios de realización en la realidad social”.

5.      Al respecto, dijo Kovalchuk que: “ficción operativa” como bisagra: muchas identidades se sostienen no por una esencia, sino por un “como si práctico” y que: “Se las trata como esenciales porque eso ordena, coordina y permite inferir, pero ese uso no autoriza a convertir la herramienta en necesidad ontológica. El error no es emplear ficciones, sino olvidar que lo son: cuando el sustantivo se absolutiza, la operación se vuelve dogma”.

6.      Esta polisemia es la mejor de las razones para leer las Investigaciones Filosóficas, así como tener siempre el tercer ojo bien abierto. Incluso bajo mis mejores intenciones, el camino al infierno se pavimenta así.

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